viernes, 12 de octubre de 2012

La sillería coral del Monasterio de La Armedilla


Esta sillería era de madera de nogal, fue realizada hacia 1517 y conserva diez asientos de los cincuenta y siete altos y bajos. Un sitial está en el Museo de Valladolid (180 x 80 cm); las nueve restantes aparecen catalogados en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Rueda. Se encontraba situada en el coro alto, situado a los pies de la iglesia jerónima. Se realizó ex profeso para esta iglesia en cuanto fue terminada. Actualmente se conserva una silla baja y nueve altas.
Silla del monasterio de la Armedilla
             Conservada en el Museo de Valladolid

La silla baja se encuentra en el Museo de Valladolid. Es muy austera, la mayor parte de la decoración se encuentra en el respaldo en el que aparece un sencillo motivo de grutesco, formado por un jarrón lobulado central del que salen cuatro roleos vegetales con aves picando de sus frutos; esta decoración está enmarcada por unas pilastras que sustentan un friso con decoración vegetal. En la parte media del respaldo aparece un motivo geométrico de labor de taracea, que apenas se conserva. La misericordia también es muy sencilla, imita una ménsula que recuerda a la decoración gótica tardía, con las bolas que tanto se repiten en el monasterio. La decoración más original se encuentra en los reposabrazos, aparecen motivos figurativos fantásticos, que en este caso hay un dragón pequeño con un cascabel en el cuello, un jabalí tocando la gaita, una mano con el puño cerrado y un jabalí sentado haciendo la comida. Presenta señales de haber servido de soporte a un atril corrido, lo que demuestra que perteneciera al orden bajo de la sillería coral. Esta silla fue enviada por el párroco de Rueda, tras llevársela del monasterio,  al entonces Museo Provincial de Bellas Artes de Valladolid ya que éste reclamaba unos sitiales. En 1851 aparece en el Inventario del Museo; formando parte de la colección expuesta al público en la Galería Primera del Palacio de Santa Cruz[1]. Posteriormente pasó a formar parte del lote de objetos depositados en la Galería Arqueológica[2], actual Museo de Valladolid, que es donde se conserva actualmente.

Silla del monasterio de la Armedilla
             Conservada en el Museo de Valladolid
El resto de la sillería corrió distinta suerte, al ser depositada en el coro de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, pasó desapercibida y no se menta en ningún Catálogo Monumental[3], puede deberse al mal acceso al coro alto de la iglesia. De las nueve sillas conservadas, cuatro de ellas están mutiladas en su respaldo para dejar pasar la luz del ventanal que tiene detrás. Estos asientos de Rueda guardan relación con el sitial conservado en el Museo de Valladolid en los motivos decorativos de los pomos. No obstante, los respaldos son distintos en tamaño y decoración. Los respaldos se decoran con unas volutas vegetales talladas en la parte superior. La decoración de la misericordia es igual a la del sitial del Museo de Valladolid. Los pomos tienen una decoración muy similar a la anterior, en este caso se representan animales fantásticos como dragones, también destacar un caballo y una especie de comadreja.


Silla del monasterio de la Armedilla
             Conservada en el Museo de Valladolid
La primera referencia a la sillería coral se encuentra en el inventario de bienes realizado en 1809, tras la expulsión de los monjes, en el cual se consigna “una sillería de nogal de cincuenta y siete asientos altos y vajos”[4]. También aparece en el inventario de 1820, en que se reseña en el coro “una sillería de nogal, bien tratada y de buen gusto, compuesta de dos órdenes”[5]. En octubre de 1845 el párroco de Rueda, don Félix López Baños, pedía a la Comisión de Monumentos una de las sillerías sobrantes de los conventos suprimidos, acordando entregarle la sillería del convento de la Merced Calzada  de Valladolid. La Comisión de Monumentos, debido a falta de dinero para conservar la del monasterio de la Armedilla, el 16 de junio de 1846 acordó conceder ésta al párroco de Rueda:

“que perteneció al Monasterio de Jerónimos de la Armedilla que se halla depositada en la iglesia parroquial de Cogeces del Monte. Al efecto lo hago así presente con esta fecha al Sr. Alcalde de dicho pueblo para que se haga entrega a V. o persona en su nombre, la expresada sillería que conservará V. en depósito, sirviéndose dar aviso a esta Comisión de haberse hecho entrega de ella, remitiendo al propio tiempo una nota del número de sillas que recibió con especificación de su mérito, clase de madera y estado en que se encuentra de conservación”[6].

En el verano de 1846 se produjo el traslado a Rueda. No obstante, según el párroco de Rueda la sillería no se encontraba en la iglesia de Cogeces, sino que se encontraba en el monasterio, habiendo desaparecido siete asientos[7]. Posteriormente la Comisión de Monumentos decidió pedir un sitial para el Museo Provincial de Bellas Artes.

Silla del monasterio de la Armedilla
 Conservada en el Museo de Valladolid

            A mediados de 1901 la torre y los tejados de la iglesia de Rueda estaban en mal estado. Para recaudar fondos el ecónomo solicita la Arzobispado de Valladolid vender “una sillería de nogal tallada propiedad de esta iglesia”[8]. El Arzobispado le informa de que necesita autorización de la Nunciatura Apostólica, a la que pide el permiso en 1902. La Nunciatura autorizó la venta cuyo precio sería el destinado únicamente a las obras de restauración del templo. El importe de todas las sillas, excepto de las nueve restantes fue de 14.000 pesetas. La sillería fue trasladada a un destino por el momento desconocido.

Miguel Herguedas


[1] Archivo del Museo Nacional de Escultura (A.M.N.E.), Inventario de 1851: (Galería Primera, nº 18, Una silla con adornos de talla perteneciente a la sillería del Convento de la Armedilla que se ha depositado en la Iglesia de Rueda. Cf. MARCOS VILLÁN, M. A., “Sobre la Sillería del Monasterio Jerónimo de Santa María de la Armedilla”, Boletín del Museo Nacional de Escultura, nº 7, Valladolid, 2003, p. 27   dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2062723.pdf
[2] Ibidem. A.M.N.E., Índice de las obras del Museo de Bellas Artes de Valladolid que se hallan colocadas en la Galería Arqueológica (1880) “n. º 132, silla tallada, (1,80 x 0,80 m.)”.
[3] Ibidem. p. 28.
[4] GARCÍA FLORES, Antonio; "El Monasterio Jerónimo de la Armedilla: Dispersión y pérdida de patrimonio artístico, bibliográfico y monumental", Iglesia y Religiosidad en España. Historia y Archivos”. Actas de las V Jornadas de Castilla la Mancha sobre investigación en Archivos. Archivo Histórico Provincial de Guadalajara. Guadalajara, 8-11 de mayo de 2001. Tomo II. Guadalajara, 2002, pp. 1041 -1060
[5] VALDIVIESO, Enrique; Catálogo Monumental de la provincia de Valladolid, , Antiguo Partido Judicial de Peñafiel, t VIII, Valladolid, 1975, p. 76.
[6] A. H. P. V., Comisión de Monumentos, Legajo 1-2, doc. 177. Cf. MARCOS VILLÁN, M. A., Op. Cit., p. 26. 
[7] Ibidem., p. 27.
[8] Ibidem. doc. 1 “Venta de la Sillería de Nogal”. p. 30.

sábado, 6 de octubre de 2012

La cajonería del monasterio de La Armedilla

Esta cajonería está realizada en madera de nogal hacia el año 1740. Tiene diez metros de largo y dos metros de ancho. Está formada por quince cajones y trece tableros sobre el cuerpo de los cajones. Estos tableros se decoran principalmente con rocallas en el centro, el marco está formado por pilastras dobles, cajeadas, de orden corintio. Coronadas por frontones rotos y rocallas alternados. Destaca el tablero central en el que aparece un relieve de San Jerónimo escribiendo la Biblia; es de muy buena calidad, destaca su posición arrodillado y representado de perfil, con los brazos extendidos; aparece vestido de cardenal, en cuyo traje destacan los pliegues acuchillados. Esta cajonería ha sido restaurada recientemente y se encuentra en muy buen estado.


Apenas aparecen datos relativos a la cajonería en los documentos, ya que se centran principalmente en los bienes muebles que se encontraban en el interior de la iglesia. Se sabe, a través de un diario[1] del siglo XIX, que tras ser expulsados en 1820 los monjes del monasterio, la cajonería se llevó junto con ropas litúrgicas y unas consolas a Cogeces del Monte. No obstante cuando los frailes volvieron al monasterio, esta cajonería se les devolvió junto con las ropas litúrgicas. En 1835, cuando se realiza el nuevo inventario, seguramente ya se hubiera llevado de nuevo la cajonería a la sacristía de Cogeces del Monte, pues no aparece mencionada en ningún inventario.

Miguel Herguedas Vela

















[1] Este diario se encuentra en la casa de Jerónimo Villar, en Cogeces del Monte realizado por Vicente Vela, pp. 14 -15. Aparece trascrito en SANTOS, Isabel; en "Historia del Siglo XIX"  “Tiempo, Periódico de Cogeces del Monte, nº 119, Cogeces del Monte, Septiembre a Diciembre de 2000, p. 22.

domingo, 30 de septiembre de 2012

La Orden de San Jerónimo

Relieve de San Jerónimo escribiendo la Vulgata
Cajonería procedente del Monasterio
de La Armedilla
Iglesia parroquial de La Asunción
Cogeces del Monte
Todos sabemos que en el monasterio de la Armedilla estuvieron los monjes jerónimos desde los primeros años del siglo XV, ya que allí se instaló un pequeño grupo de éstos procedentes de La Mejorada de Olmedo. Para saber un poquito más sobre ésta orden y sus finalidades, en este caso publicamos un capítulo del trabajo fin de máster titulado Casas Reales y Aposentos en los monasterios jerónimos de la Corona de Castilla, realizado por Miguel Herguedas Vela, dirigido por el profesor catedrático Miguel Ángel Zalama y presentado en mayo de 2011. La finalidad de publicar este pequeño capítulo es difundir un poco más los conocimientos a cerca de la orden de San Jerónimo en el contexto y mentalidad de los siglos XIV al XVI en Castilla, especialmente de las relaciones de la órden, la Iglesia y la Corona durante las dinastías Trastámara y los primeros Habsburgo. 
LA ORDEN DE SAN JERÓNIMO-Miguel Herguedas


martes, 25 de septiembre de 2012

El retablo mayor del monasterio de La Armedilla



Antiguo retablo mayor
del monasterio de Ntra. Sra de la Armedilla
1635
Iglesia de Ntra. Sra. del Manto
Riaza, Segovia 
            Es la obra de mayor envergadura a la que se enfrentó el monasterio durante el siglo XVII. Fue realizado en 1635 y actualmente está en la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Manto de Riaza, en Segovia. El retablo está formado por un banco, un cuerpo y un ático. El primer cuerpo tiene tres calles, con cuatro columnas de orden corintio sobre entablamento con entrantes y salientes. En el centro hay una hornacina para el Sagrario y la Virgen y en las calles laterales dos cuadros. En el ático, sobresale la calle central, hay una pintura en el centro con dos columnas corintias sobre podio y rematadas por un frontón roto; en el centro de éste posee una tarjeta; ésta tiene en el centro tiene un jarrón de azucenas, símbolo de la orden de los Jerónimos, rematándose en una cruz. A los lados tiene dos pinturas flanqueadas por pilastras con decoración de roleos vegetales y un remate de volutas.

San Jerónimo con San Agustín
         
 Las pinturas del retablo también son de hacia 1640, son de la escuela vallisoletana y se relacionan con el entorno de Diego Valentín Díaz. Los cuadros principales representan escenas de la vida de San Jerónimo, patrón de la orden, y las más pequeñas representan escenas de la vida de Cristo y de la Virgen. En el banco se representan “el nacimiento de Cristo” y “la huida a Egipto”, hay otras cuatro pinturas de pequeño tamaño en los salientes que representan a santas vírgenes y mártires. Los cuadros del primer cuerpo representan en el lado del evangelio se representa “San Jerónimo con San Agustín”, en el del lado de la epístola se representa “San Jerónimo escribiendo la Vulgata”; sobre ambas pinturas hay dos escenas de la Vida de la Virgen, son “la Anunciación” y “el Nacimiento de la Virgen María”; en la parte superior se representa: en la pintura del lado del evangelio a “San Jerónimo haciendo penitencia”, en el cuadro central, aparece “La última Comunión de San Jerónimo” y el cuadro del lado derecho “San Jerónimo nombrado secretario del Papa San Dámaso”. Estos cuadros son muy sobrios, tienen una composición sencilla y una luz tenebrista.
Anunciación 
Sta Águeda
Sta. Lucía

Se han conservado únicamente los contratos de pintura, dorado y estofado, desconociendo el nombre del autor de las trazas y del entallador. El 6 de marzo de 1635, ante el escribano de Traspinedo, Pedro de Olmedo, se otorgaba la escritura de concierto entre el monasterio y Pedro de Fuertes y Francisco Martínez para pintar, dorar y estofar dicho retablo, según las condiciones aprobadas ese mismo día por el prior de la Armedilla, fray Sebastián de la Moratilla, pero no llegaron a realizarlo. Unos días más tarde Manuel Ruiz, vecino de la ciudad de Valladolid, pasó por el monasterio y vio la hechura del retablo  las escrituras de aquellos pintores. Se comprometió con el convento a rebajar el coste de la obra y a mantener las condiciones, firmándolas ante el mismo escribano de Traspinedo el 10 de Marzo. Como fiadores de Manuel Ruiz se presentaron José López, pintor, y Juan Rojo, tratante en el rastro de Valladolid[1].
           
Adoración de los Magos
       

     En 1822 el retablo se llevó a Riaza, y se instaló en la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Manto. El encargado-jefe de la Comisión Provincial de Monumentos de Valladolid, estando en Iscar y tras visitar el monasterio, señalaba en un 
oficio firmado el 4 de enero de 1845, entre otras cosas, lo siguiente:

            El altar mayor es de madera de pino en su color sin nada dorado ni pintado,[…]. El retablo mayor que tenian antes de la primera expulsión de los Monges, de grandes dimensiones y según dicen de mucho merito, esta en la Villa de Riaza, que dio a los mismos treinta mil reales para no devolverle[2].


Actualmente se encuentra en muy buenas condiciones en esta iglesia parroquial de Riaza, situado en el presbiterio y adaptado al espacio.

San Esteban

Sta. Catalina de Alejandría
Adoración de los Pastores
Miguel Herguedas Vela


[1] La documentación sobre el retablo se localiza en A. H. N., Clero, Legajo 7.526. Cf.: GARCÍA FLORES, A. “La iglesia del monasterio jerónimo de Nuestra Señora de la Armedilla (Cogeces del Monte, Valladolid): Documentos para la historia de su construcción y de otros objetos artísticos”, HEVIA BALLINA, Agustín, Memoria Ecclesiae XVII, Arte y Archivos de la Iglesia; Santoral Hispano-Mozárabe en las Diócesis de España; Actas del XIV Congreso de la Asociación de Archiveros de la Iglesia en España, celebrado en Barcelona del 13 al 17 de Septiembre de 1998, Oviedo, 2000. pp. 204 y 212 -217
[2] A. H. P. V., Sec. Histórica, 268, Comisión de Monumentos, f. 173. Ibidem. pp. 208.

lunes, 17 de septiembre de 2012

La Devoción a Nuestra Señora del Henar

Talla románica de Ntra. Sra. del Henar
Foto: Consuelo Escribano

Uno de los santuarios más importantes de Castilla es el de Nuestra Señora del Henar. Su devoción está profundamente arraigada en los pueblos y ciudades de alrededor contando con inmensidad de devotos, y contándose por miles aquellos que se acercan al Santuario a cada año. Este lugar ha sabido conservar a lo largo de los siglos esa necesidad que tiene el hombre de congregarse en determinados sitios con una finalidad de cohesión social. Los santuarios desde que el hombre es hombre han acrecentado esta necesidad, basándose muchas veces en el desarrollo de un imaginario colectivo, y han creado así una inmensa fuerza que ha conseguido la sacralización.  En Europa y especialmente en nuestro territorio o país, es la Virgen María protagonista de muchos de ellos. No gratuitamente, claro, pues ella es la Madre de Dios, de Jesús de Nazareth, cuyo ejemplo nos ha llevado a los hombres a nombrarla protectora de nuestros lugares y territorios desarrollándose así una religiosidad popular muy rica ya incluso, en el mundo cristiano, desde antes del Concilio de Nicea (325).

La Virgen preparada para la Eucaristía
Foto: Consuelo Escribano
          
  La veneración que la Virgen del Henar ostenta en la actualidad es amplísima y muy antigua, sus tallas y cofradías aparecen en muchísimas iglesias y parroquias de toda España, sobre todo desde el siglo XVIII. Como ejemplo tenemos la obra que escribe el jesuita Juan de Villafañe: Compendio Histórico en que se da noticia de las milagrosas y devotas imágenes de la reina de los cielos y tierra María Santísima que se veneran en los más célebres Santuarios de España. Advierte que hay poco que sea cierto y averiguado sobre el origen de la talla, pero consciente de la tradición que sobre ella pesa indica la leyenda sobre ella, como que fue fabricada en Antioquía y traída por San Jeroteo en el año 71 y venerada en un pueblecito llamado San Cristóbal del Henar. Es curiosísimo el comentario artístico que el padre Villafañe hace sobre esta Virgen, su forma de catalogar sigue unos pasos muy contemporáneos, y aunque como es lógico, él se confunde, deduce que por su tipología (una talla románica) es una de las más antiguas que hay en nuestro país.

Eucaristía en honor a Ntra. Sra. en la pradera
Foto: Consuelo Escribano

            Pero ya dentro de lo que es la leyenda conocida por todos, en este caso fueron San Frutos y sus hermanos los que ocultaron la imagen para evitar que fuera destruida durante alguna de las razzias, junto con un cirio encendido y en un lugar seguro. Según la leyenda fue indicado por un ángel (relación entre Tobías y San Rafael), cercano a la iglesia en la que se encontraba. Ahí fue resguardada la talla de la Virgen hasta que en el año 1580, un pastorcillo de Viloria vio a una señora que le curó el brazo y le pidió que llamara a su padre para que cavara y rescatara la imagen, y la hicieran una casa. Así hicieron, y tras retirar unas losas encontraron la talla de la Virgen junto con un cirio encendido. Cogió el padre la imagen en sus brazos y de ahí empezó a manar agua copiosa. Los pastores, con asombro, llevaron la imagen a donde había estado la talla antiguamente, a las ruinas de la antigua iglesia donde dispuso un sencillo altar. Allí acudieron los de Cuéllar una vez se les había avisado, y en una humilde choza la estuvieron venerando hasta que en 1642 con las limosnas de los vecinos y marqueses de Cuéllar, así como de los duques de Alburquerque costearon el edificio actual, que se tardó en hacer dos años.
Foto: Consuelo Escribano  
Inicio de la procesión
Los peregrinos danzan ante la Virgen
Foto: Consuelo Escribano
            Esta leyenda se publica por primera vez en la Historia de la milagrosa imagen de Nuestra Señora del Henar por Gregorio Baca de Haro, un clérigo segoviano que obtuvo el puesto de Capellán Mayor de Su Majestad en la Capilla Real de Granada. Ahí, además relata varios milagros que hizo la imagen y  después, el Padre Villafañe incluyó en su libro un resumen de los que él considera los más importantes. Aquí destacamos la primera salida de la Virgen de su Santuario que tuvo lugar en el año 1651 debido a una plaga de langosta que azotaba a la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar. Se relata que se sacaban los santos en procesión, que se hacían disciplinas públicas y viendo que no cesaba, se decidió llevar al Virgen a Cuéllar para ponerla en novena, al sacarla de su casa toda la langosta levantó el vuelo y cubriendo el sol y se arrojó a los ríos y arroyos, desapareciendo la plaga. De ello dieron testimonio los presentes y ello contribuyó a aumentar la devoción hacia esta imagen entre los pueblos de alrededor considerándola como protectora suya.
Innumerable gentío en torno a la Virgen con los niños en la carroza
Foto: Consuelo Escribano

            Esta devoción ha pervivido durante siglos, se conservan numerosos testimonios en torno a la romería de El Henar, su novenario e incluso el lugar, que forman parte de la vida de los habitantes de los pueblos de alrededor. Sigue siendo tradicional visitar a la Virgen en su camarín además acudir a la Fuente del Cirio o comer en la pradera. Desde aquí os invitamos a dejarnos vuestras historias relacionadas con este lugar.

La Virgen del Henar bajando hacia la pradera en la carroza con los niños
Foto: Consuelo Escribano

Miguel Herguedas Vela

martes, 11 de septiembre de 2012

Carpintería de lo blanco, antiguos artesonados


Viga de artesonado
Conservada en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción
Cogeces del Monte
Uno de los elementos singulares del arte mobiliar custodiados en Cogeces del Monte es una viga de madera decorada con motivos de ochos enlazados. El remate de ambos extremos de la pieza le otorga una condición de pieza de un artesonado. Sus dimensiones podrían desestimar, a priori, su correspondencia con las de las naves de nuestra parroquia, sin embargo, la viga fue hallada abandonada sobre las bóvedas barrocas cuando se hizo la obra del arreglo del tejado.



Detalle de la viga de la iglesia


El reciente reconocimiento de una pieza similar en el transcurso de unas obras en el domicilio de Begoña Villegas permite observar la reutilización de otros elementos del mismo artesonado, ahora en el ámbito doméstico, configurando un elemento esencial en la estructura de la vivienda.

Carecemos de datos a cerca de su cronología y origen exacto, aunque esto no nos desanima a seguir intentando esclarecer mas datos. Posibles futuros hallazgos de elementos similares y la búsqueda de datos archivísticos ayudarán a este respecto.
Viga aparecida en casa de Begoña Villegas
Cogeces del Monte
Foto: Nuria Herguedas

Viga aparecida en casa de Begoña Villegas
Cogeces del Monte
Foto: Nuria Herguedas
Consuelo Escribano Velasco

lunes, 13 de agosto de 2012

EXPOSICIÓN LITURGIA Y ROPA HISTÓRICA. SIGLOS XVI Y XVII

Durante los días 4 y 5 de agosto tuvo lugar la exposición preparada por el grupo de investigación con la que se ha pretendido mostrar una pequeña parte del vestuario litúrgico que guarda la iglesia y así como parte de los vestidos de la Virgen de la Armedilla. De esta forma se ha podido presentar uno de los campos de estudio que el grupo ya lleva preparando desde hace bastante tiempo.


La exposición estuvo formada por varias piezas, entre ellas hay que señalar primeramente un terno del último cuarto del siglo XVI del que se conservan todas sus piezas: la casulla, dos dalmáticas con sus collarinos, una capa pluvial, una estola, dos manípulos, un velo de altar, un portacorporales y el velo del cáliz. Todo ello forma el terno y destaca por sus bordados de gran calidad donde con gran virtuosismo se conjugan diferentes técnicas. Por otro lado tenemos que destacar los detalles como leones pasantes, soles, aves o diferentes tipos de flores como las de Lis. 

Una casulla negra datada en el año 1616 mandada hacer por un antiguo sacerdote que estuvo en esta iglesia, era el doctor Vitoria. Destacar de este las calaveras que se encuentran bordadas en la cenefa entre tibias entrecruzadas todo ello rodeado de motivos floreados.

También del siglo XVII es el paño de atril negro que tiene en sus bordes dos bordados, uno que representa a la Concepción de Nuestra Señora y en el otro a la Asunción de Nuestra Señora, están bordados sobre terciopelo de seda color carmesí con apliques superpuestos, que en este caso son las estampas de la Virgen que es de lino y seda. Tiene un tejido finísimo y perfilados con oro de distintos gruesos y cordón de seda azul cobalto.

Por otro lado hemos querido exponer dos conjuntos de vestidos que poseía la Virgen de la Armedilla antes de su restauración. De esta forma hemos querido mostrar una estética ya en desuso de esta imagen mariana revistiéndola de nuevo con todo su ajuar de la forma que se veneró hasta mediados del XX,. El vestido que llevaba era el más elegante que poseía, de tela negra con bordados y encajes de motivos floreados en plata. Otro de los vestidos que poseía es de rosa palo muy sencillo con una doble puntilla plateada. 

La exposición se inauguró con una conferencia previa a la apertura titulada Juan de Anchieta y el retablo mayor de la iglesia de Cogeces del Monte, impartida por el profesor doctor d. Luis Vasallo Toranzo, del departamento de Historia del Arte de la Universiad de Valladolid. En la conferencia se analizó la importancia que este escultor tuvo en Castilla y por qué el apostolado y el calvario de nuestro retablo se pueden adjudicar a él, cuya obra demuestra que es el escultor que mayor calidad tiene en el llamado manierismo romanista, que es el estilo del último tercio del siglo XVI en Castilla. 



Finalmente señalar que se hicieron varias visitas comentadas por los miembros del grupo de investigación analizando la historia, el estilo, las técnicas artísticas y así como visitas comentadas a la iglesia parroquial. La exposición se clausuró el domingo con la reproducción del audiovisual Te Cuento Cogeces, que se preparó para la feria AR&PA.




Desde el GIHEC agradecemos nuevamente a todos los que nos habéis visitado y los que habéis colaborado desinteresadamente con nosotros.