sábado, 2 de febrero de 2013

La fiesta de la Presentación del Señor o la Candelaria

A la fiesta de la Presentación del Señor, se la llamaba, antes del Concilio Vaticano II, la Candelaria o Fiesta de la Purificación de la Virgen. Era considerada como una de las fiestas más importantes de las dedicadas a la Virgen María. Lo más llamativo era la llamada procesión de las candelas, y de ahí el nombre de Candelaria. Se trataba de una procesión clásica, tradicional, atestiguada ya en antiguos documentos romanos, como por ejemplo el Liber Pontificalis, que asegura que fue el Papa Sergio I, a finales del siglo VII, quien dispuso que se solemnizaran con una procesión las cuatro fiestas marianas más significativas por su antigüedad: la Asunción, la Anunciación, la Natividad y la Purificación. La palabra griega de la que viene, significa encuentro, y nos desvela el sentido original de esta fiesta: es la celebración del encuentro con el Señor, de su presentación en el templo y de la manifestación del día cuarenta. Los más antiguos libros litúrgicos romanos aún siguieron conservando durante algún tiempo el nombre original griego para denominar esta fiesta. Además, siempre ha habido una intención de vincular esta fiesta al ciclo navideño. Si el 25 de diciembre se celebra el nacimiento de Jesús, precisamente cuarenta días después, se celebra su presentación en el templo, para cumplir así con lo que estaba prescrito: “Todo primogénito varón será presentado al Señor”. 
La fiesta de la Presentación del Señor, ha tenido una evolución clara a lo largo de la historia, pues es a partir de la Edad Media, cuando se reviste de un carácter marcadamente mariano. Eso lo demuestra el contenido de las viejas oraciones y antífonas, recogidas en el viejo Misal Romano, para ser utilizadas en la bendición y procesión de las candelas y que aparecen por vez primera en libros litúrgicos de los siglos XIII y XIV. El protagonismo de la Virgen en casi todos esos textos es altamente significativo y responde, sin duda, al carácter mariano que la fiesta adquiere en esa época.

Después, el nuevo calendario litúrgico, establecido a raíz de la reforma del Vaticano II, considera de nuevo esta solemnidad como fiesta del Señor. Sin embargo, sin renunciar a este carácter fundamental de la fiesta, la piedad popular bien puede alimentar su devoción mariana y seguir celebrando a María, íntimamente vinculada al protagonismo de Jesús, en este acontecimiento emblemático de la presentación en el Templo, por el que Jesús es reconocido como Salvador y Mesías por los dos ancianos Simeón y Ana, representantes singulares del pueblo elegido. Esta fiesta de la Presentación, cierra las solemnidades de la Encarnación que se celebran en el ciclo de la Navidad, conmemora la Presentación del Señor, el encuentro con el anciano Simeón y la profetisa Ana, el encuentro del Cristo con su pueblo, y la purificación ritual de la Virgen María. De hecho, hay muchas personas que conservan puesto el Belén en sus casas hasta este día, dando por finalizadas, de esta manera, las fiestas que tienen que ver con Jesús niño.

No obstante, al igual que otras fiestas, por analogía , el origen de esta fiesta se cree que al ser las mujeres las que lo organizan y las que son protagonistas, probablemente la ritualización se haya tomado con el fin de recordar los trabajos que han sido llevados a cabo casi siempre por el género femenino a la luz de las teas o las propias candelas, especialmente durante los meses en que los días son más cortos, y así recordar lo que hicieron los padres de Proserpina para encontrar a la diosa raptada por Plutón. Aunque, por otro lado es posible que el origen de Las Candelas según Santiago de la Vorágine en su importantísima obra de la Leyenda Dorada hace alusión a la costumbre que había por estas fechas, cada cinco años, de llenar la ciudad de Roma de antorchas en la noche en honor de Februna, madre de Marte, para que propiciara la derrota de los enemigos del Imperio. Sean unos u otros los comienzos de Las Candelas, lo cierto parece que la fiesta que hoy conocemos responde a una amalgama de elementos judeo-cristianos y de elementos de origen pagano.

En cuanto al contenido tradicional de la fiesta de las Candelas, varios pueblos en toda la península conservan el mismo esquema de ritos que se celebran durante la eucaristía del día. Especialmente destaca la procesión que se realiza alrededor del templo, o en el caso de Cogeces, alrededor de la Plazuela de la Iglesia. La imagen de la Virgen, vestida de blanco, con una vela en sus manos y con el Niño Jesús en otra es portada por las mujeres, el sacerdote enciende la vela de la Virgen antes de comenzar el recorrido y a partir de ahí se encienden las velas del resto de los fieles. Con la finalidad de augurar un buen año se mezclan algunos ritos de supuerstición como el intentar hacer el recorrido tras la imagen de la Virgen evitando que se apaguen las velas. Por otro lado también hay una mujer, que generalmente se le denomina mayordoma o madrina, que viste mantón de Manila y que porta una cesta con la vela y un rosco o pastel así como otra cesta, que en suele ser portada por otra persona o en las mismas andas, con dos palomas, tórtolas o pichones. El otro rito singular que continúa en esta ceremonia es el que tiene lugar después después de la Homilía y antes del ofertorio, en el que la imagen de la Virgen se traslada hasta el altar en procesión, entre los cantos de las mujeres que repasan el momento de la Purificación y en el transcurso de la procesión se hacen varias paradas, donde antiguamente se arrodillaban. A la procesión hasta el altar también la precede la mayordoma, con los elementos que antes portaba, con el fin de ofrecer al sacerdote, además de el Niño Jesús, el rosco y los pichones que serán soltados a la puerta de la iglesia. En la última estación o parada que hace la imagen de la Virgen, el sacerdote se arrodilla en acto de humillación ante el Niño Dios, se levanta y se lo retira a la imagen como símbolo de ofrenda  para adorarlo y así, según continuaba la tradición se daba a adorar también a los niños más pequeños del pueblo junto con las madres. 

Como se indica, al finalizar la misa, se sueltan las palomas a la puerta de la iglesia. Y era tradicional llevar las velas a casa para encenderlas en los momentos más difíciles. 

Miguel Herguedas

Celebración de Las Candelas en Garganta de Olla, (Cáceres)

FESTIVIDAD DE LAS CANDELAS. 2 FEBRERO. MIRABEL (CÁCERES)

Celebración de Las Candelas en Caleruega (Burgos)

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Feliz Navidad

Compartimos esta postal con todos nuestros seguidores, deseando a todos nuestros seguidores y colaboradores que paséis buenos días. 



viernes, 21 de diciembre de 2012

Artistas y artesanos

En esta entrada ponemos una serie de pinturas de nuestro retablo mayor y del antiguo retablo del monasterio de la Armedilla, actualmente en la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Manto de Riaza y las comparamos con los originales. Son varias pinturas, las del retablo mayor son de Gabriel de Cárdenas Maldonado, son escenas de la vida de Cristo y de la Virgen. Las del retablo del monasterio de la Armedilla datan de hacia 1640 y se relacionan con el círculo del pintor Diego Valentín Díaz, de la denominada escuela vallisoletana. De esta forma, visualmente se puede ver las diferencias y las influencias de cada pintor local con las de los grandes pintores del manierismo y del barroco italiano. 

 Adoración de los Pastores, la primera es del pintor cuellarano Gabriel de Cárdenas Maldonado, realizado hacia 1580, este pintor se inspira en Rafael para pintar los personajes, en sus colores e iluminación, mientras que los fondos destacan por esa oscuridad inspirada en Tiziano y la pintura veneciana. La segunda es la original, realizado por Jacopo da Ponte, conocido como Jacopo Bassano, hacia 1575, actualmente se encuentra en el Museo Nacional del Prado, destacan los fogonazos y la iluminación de los personajes sobre ese fondo oscuro.

     


La siguiente pintura representa el Nacimiento de Nuestra Señora, en este caso publicamos uno de los grabados en los que pudo inspirarse el pintor, destaca sobre todo Santa Ana echada sobre la cama tras haber dado a luz; la mujer que porta el paño y la serie de mujeres que están bañando a la Virgen María, así como el mobiliario de la habitación. El cuadro de la iglesia parroquial es el primero, del pintor Gabriel de Cárdenas Maldonado y el grabado es del grabador Cornelis Cort, realizado en 1568. 

                                 

Las pinturas del antiguo retablo de la Armedilla, son de mediados del siglo XVII, y están dentro del estilo barroco. Se exponen dos pinturas del ático, la que se encuentra al lado de la epístola, que representa a San Jerónimo escribiendo la Vulgata y la aparición del ángel, dentro de un estilo tenebrista, se inspira en la obra del mismo tema de Guido Reni, de principios del siglo XVII, cuyo original está dentro del estilo clasicista romano, que difiere en iluminación y composición del tenebrismo que emplea el artista de la Armedilla. 


La siguiente pintura representa uno de los últimos momentos de la vida de San Jerónimo, cuando está recibiendo la comunión antes de fallecer. Se encuentra en el centro del ático del retablo y es el lienzo de mayor tamaño. Se inspira en una obra de del mismo tema, Domenico Zampieri, conocido como Domenicino  se encuentra en la Pinacoteca Vaticana y fue realizada en 1614. En el monasterio de Nuestra Señora de El Parral se encuentra también una pintura similar inspirada en el mismo pintor. 

 
 

Miguel Herguedas Vela.











domingo, 18 de noviembre de 2012

Cómo tocar El Pingacho

En el siguiente enlace podéis ver un vídeo cómo se toca este baile típico y originario de Cogeces del Monte, el Pingacho, con la guitarra.



Es una danza que se baila en todas las procesiones de Cogeces y también forma parte del repertorio de los numerosos grupos que hay en la provincia y toda la comunidad, la cual también se baila en todo tipo de manifestaciones públicas. 





Si ustedes quieren reir 
y divertirse un buen rato, 
échenme aquí un real 
y bailemos el pingaqho. 

Por bailar el Pingacho, madre, 
me dieron un real, 
bailalo, pequeña, bailalo, galán, 
bailalo de lao, 
del otro costao, 
de la delantera, 
también de la trasera. 

Ahora sí te quiero de veras, 
ahora sí. te quiero, morena, 
ahora sí que estarás contentona, 

mandilona, mandilona;
ahora sí que estarás contentón,
mandilón, mandilón, mandilón. 


Esta historia está extraída de siguiente sitio web, de la Fundación Joaquín Díaz, forma parte de un artículo de la Revista de Folklore:

GARRIDO PALACIOS, Manuel, "La etnografía en el tren", Revista de Folklore, 112, t. 10a, 1990, pp. 138-140. 

"La señora de más allá, que cruje un pan con chorizo dentro, es de Cogeces del Monte, y me dicta las coplas despacito para que las copie en mi libreta. Hay un momento que se pone en pie y se marca unos pasos como puede entre los asientos. Dice que « ...el Pingacho fue compuesta por tres niños de una familia modesta, que al morir el padre, ellos lo hacían para divertir a las gentes y ganar unas monedas para la madre. Luis Velasco, el Mayor, es buen conocedor de esta danza que guarda mi pueblo para el día de su fiesta, trece de junio.» La hija de la señora, que va al lado, al ver que anoto hasta la respiración de la madre, me añade: «Sepa que se declaró en el pueblo un gran fuego que duró varios días, y en vista de que no podían sofocarlo, decidieron sacar al Santo, que lo apagó; en prueba de gratitud, el pueblo fue bailándole delante hasta la iglesia. Con el correr de los tiempos se depuraron los pasos, y el baile se dividió en Entradilla y Habos verdes, ya en la memoria de gente muy mayor, como ese señor que mi madre le ha dicho.» Yo les digo una letra alosnera en la que se relacionan tres festividades de junio, mes que se ha citado: 

El día trece de junio 
San Antonio es el primero, 
el veinticuatro San Juan 
y el veintinueve San Pedro. 

Así no me ven como un pasmarote que escucha y escribe, que si bien es verdad que en boca cerrada no entran moscas, tampoco me tengo por mudo, sino por alguien que de vez en cuando se deja caer con algún ejemplo de memoria. Tanto la madre como la hija temen por la desaparición de la danza; sobre todo, la parte que llaman «Habos verdes», ya que se hace hoy día con un aire diferente de los que la traen de atrás. La hija remata: «Por Navidad nos reunimos los jóvenes con instrumentos de cocina para darle al villancico. Yo conozco en Alija del Infantado a Emilio Rodríguez, que le puede informar sobre trajes, canciones y danzas.» Poco a poco voy entresacando datos que más tarde, algún día, me llevarán al sitio a tirar del hilo cuya muestra me ofrecen la madre y la hija..."

jueves, 1 de noviembre de 2012

EL RESCATE DE UNA IMAGEN DE LA VIRGEN EN LA ARMEDILLA


Fotografías del programa de fiestas de 2012 en Traspinedo
Todas las alarmas saltaron cuando en el verano del año 2012 se publica, desde el Ayuntamiento de Traspinedo, un folleto divulgativo con fotografías antiguas entre las que se encuentra una a la que acompaña el siguiente titular: TVE rueda un reportaje sobre la Virgen de la Armedilla.  El equipo de Misión Rescate de Traspinedo descubrió hace un año una imagen del siglo XI o del XII. Valiosa aportación de cinco escolares al Patrimonio Artístico Nacional.  

Todo ello corresponde a un artículo periodístico del año 1969 donde se explicaba que dicho equipo había sido liderado por un maestro, don Esteban.

La perplejidad y las contradicciones entre los titulares de descubrimiento y las imágenes nos hacían preguntarnos qué pasó, dónde estaba esa imagen de otra virgen, pues la de la Armedilla se custodiaba en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Cogeces del Monte.

La imagen de la Virgen que acompaña el artículo, sin embargo, parece ser esta última con las manos postizas de cuando se vestía y se acompaña de un texto: Rescatada.

Talla de la Virgen de la Armedilla antes de su restauración
Bien, nuestra curiosidad y el deseo de aclarar estos términos nos llevó a plantear una visita a Traspinedo. José María Sacristán se puso en contacto con varios vecinos de Traspinedo que no le aclararon gran cosa, decidiendo, entonces, hablar directamente con el alcalde de la localidad. Para entonces José María iba acompañado por Julio Andrés Arranz y ambos pudieron, gracias a las gestiones de este hombre, conocer a uno de los niños del grupo que, al parecer había excavado en la Armedilla. Este hombre, Félix López explicó como este grupo de niños, dirigidos por el maestro mencionado, don Esteban, y  a tenor de la posibilidad de presentarse en el  programa de televisión Misión rescate, se puso a trabajar en el tema durante dos o tres días. Es decir, a mover tierra en La Armedilla, pero ¿Dónde? ¿En la iglesia?....simplemente no recuerda.

Lo que si refiere es que antes de comenzar se acercaron a Cogeces del Monte, donde estuvieron hablando con don Gabriel, párroco de aquellos años, informándole de sus intenciones.

De este encuentro tenemos un testimonio fotográfico del grupo y don Gabriel en la puerta de la iglesia.
En esos días de trabajo en La Armedilla, según Félix López, encontraron una mano de la virgen de la cual nunca mas se supo.

Equipo de niños con don Gabriel y don Esteban
Esta noticia nueva, que ya no menciona el hallazgo de una nueva imagen completa y si de una mano, no deja de ser tan extraña como la anterior y desde luego inusual dado el expolio sistemático del convento. Por otra parte ¿Cómo dedujeron que era de una virgen?

Talla de Nuestra Señora de la Armedilla
en la actualidad.
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
Cogeces del Monte
El conocimiento de que un vecino actual de Cuéllar formó parte de aquel grupo de niños de finales de la década de los sesenta, hizo que se procurara una nueva entrevista.

En esta ocasión todo fue, como no podía ser de otro modo, mucho mas clarificador, coherente y creíble.
El grupo nunca encontró nada, pero hicieron una valoración de aquella antigua imagen que se hallaba en mal estado en la iglesia, asignándole una cronología relativa y presentándola en sociedad. A cambio de dar a conocer esto, participaron en el programa de televisión y estuvieron en Madrid, donde se lo pasaron estupendamente.

Esta detectivesca y original investigación nos ha resultado sumamente entretenida, divertida y desde luego tranquilizadora.

Agradecemos a estos hombres que pusieran a nuestra disposición sus recuerdos, que hoy venimos a contaros deshaciendo una madeja recién encontrada.

Consuelo Escribano Velasco

viernes, 12 de octubre de 2012

La sillería coral del Monasterio de La Armedilla


Esta sillería era de madera de nogal, fue realizada hacia 1517 y conserva diez asientos de los cincuenta y siete altos y bajos. Un sitial está en el Museo de Valladolid (180 x 80 cm); las nueve restantes aparecen catalogados en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Rueda. Se encontraba situada en el coro alto, situado a los pies de la iglesia jerónima. Se realizó ex profeso para esta iglesia en cuanto fue terminada. Actualmente se conserva una silla baja y nueve altas.
Silla del monasterio de la Armedilla
             Conservada en el Museo de Valladolid

La silla baja se encuentra en el Museo de Valladolid. Es muy austera, la mayor parte de la decoración se encuentra en el respaldo en el que aparece un sencillo motivo de grutesco, formado por un jarrón lobulado central del que salen cuatro roleos vegetales con aves picando de sus frutos; esta decoración está enmarcada por unas pilastras que sustentan un friso con decoración vegetal. En la parte media del respaldo aparece un motivo geométrico de labor de taracea, que apenas se conserva. La misericordia también es muy sencilla, imita una ménsula que recuerda a la decoración gótica tardía, con las bolas que tanto se repiten en el monasterio. La decoración más original se encuentra en los reposabrazos, aparecen motivos figurativos fantásticos, que en este caso hay un dragón pequeño con un cascabel en el cuello, un jabalí tocando la gaita, una mano con el puño cerrado y un jabalí sentado haciendo la comida. Presenta señales de haber servido de soporte a un atril corrido, lo que demuestra que perteneciera al orden bajo de la sillería coral. Esta silla fue enviada por el párroco de Rueda, tras llevársela del monasterio,  al entonces Museo Provincial de Bellas Artes de Valladolid ya que éste reclamaba unos sitiales. En 1851 aparece en el Inventario del Museo; formando parte de la colección expuesta al público en la Galería Primera del Palacio de Santa Cruz[1]. Posteriormente pasó a formar parte del lote de objetos depositados en la Galería Arqueológica[2], actual Museo de Valladolid, que es donde se conserva actualmente.

Silla del monasterio de la Armedilla
             Conservada en el Museo de Valladolid
El resto de la sillería corrió distinta suerte, al ser depositada en el coro de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, pasó desapercibida y no se menta en ningún Catálogo Monumental[3], puede deberse al mal acceso al coro alto de la iglesia. De las nueve sillas conservadas, cuatro de ellas están mutiladas en su respaldo para dejar pasar la luz del ventanal que tiene detrás. Estos asientos de Rueda guardan relación con el sitial conservado en el Museo de Valladolid en los motivos decorativos de los pomos. No obstante, los respaldos son distintos en tamaño y decoración. Los respaldos se decoran con unas volutas vegetales talladas en la parte superior. La decoración de la misericordia es igual a la del sitial del Museo de Valladolid. Los pomos tienen una decoración muy similar a la anterior, en este caso se representan animales fantásticos como dragones, también destacar un caballo y una especie de comadreja.


Silla del monasterio de la Armedilla
             Conservada en el Museo de Valladolid
La primera referencia a la sillería coral se encuentra en el inventario de bienes realizado en 1809, tras la expulsión de los monjes, en el cual se consigna “una sillería de nogal de cincuenta y siete asientos altos y vajos”[4]. También aparece en el inventario de 1820, en que se reseña en el coro “una sillería de nogal, bien tratada y de buen gusto, compuesta de dos órdenes”[5]. En octubre de 1845 el párroco de Rueda, don Félix López Baños, pedía a la Comisión de Monumentos una de las sillerías sobrantes de los conventos suprimidos, acordando entregarle la sillería del convento de la Merced Calzada  de Valladolid. La Comisión de Monumentos, debido a falta de dinero para conservar la del monasterio de la Armedilla, el 16 de junio de 1846 acordó conceder ésta al párroco de Rueda:

“que perteneció al Monasterio de Jerónimos de la Armedilla que se halla depositada en la iglesia parroquial de Cogeces del Monte. Al efecto lo hago así presente con esta fecha al Sr. Alcalde de dicho pueblo para que se haga entrega a V. o persona en su nombre, la expresada sillería que conservará V. en depósito, sirviéndose dar aviso a esta Comisión de haberse hecho entrega de ella, remitiendo al propio tiempo una nota del número de sillas que recibió con especificación de su mérito, clase de madera y estado en que se encuentra de conservación”[6].

En el verano de 1846 se produjo el traslado a Rueda. No obstante, según el párroco de Rueda la sillería no se encontraba en la iglesia de Cogeces, sino que se encontraba en el monasterio, habiendo desaparecido siete asientos[7]. Posteriormente la Comisión de Monumentos decidió pedir un sitial para el Museo Provincial de Bellas Artes.

Silla del monasterio de la Armedilla
 Conservada en el Museo de Valladolid

            A mediados de 1901 la torre y los tejados de la iglesia de Rueda estaban en mal estado. Para recaudar fondos el ecónomo solicita la Arzobispado de Valladolid vender “una sillería de nogal tallada propiedad de esta iglesia”[8]. El Arzobispado le informa de que necesita autorización de la Nunciatura Apostólica, a la que pide el permiso en 1902. La Nunciatura autorizó la venta cuyo precio sería el destinado únicamente a las obras de restauración del templo. El importe de todas las sillas, excepto de las nueve restantes fue de 14.000 pesetas. La sillería fue trasladada a un destino por el momento desconocido.

Miguel Herguedas


[1] Archivo del Museo Nacional de Escultura (A.M.N.E.), Inventario de 1851: (Galería Primera, nº 18, Una silla con adornos de talla perteneciente a la sillería del Convento de la Armedilla que se ha depositado en la Iglesia de Rueda. Cf. MARCOS VILLÁN, M. A., “Sobre la Sillería del Monasterio Jerónimo de Santa María de la Armedilla”, Boletín del Museo Nacional de Escultura, nº 7, Valladolid, 2003, p. 27   dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2062723.pdf
[2] Ibidem. A.M.N.E., Índice de las obras del Museo de Bellas Artes de Valladolid que se hallan colocadas en la Galería Arqueológica (1880) “n. º 132, silla tallada, (1,80 x 0,80 m.)”.
[3] Ibidem. p. 28.
[4] GARCÍA FLORES, Antonio; "El Monasterio Jerónimo de la Armedilla: Dispersión y pérdida de patrimonio artístico, bibliográfico y monumental", Iglesia y Religiosidad en España. Historia y Archivos”. Actas de las V Jornadas de Castilla la Mancha sobre investigación en Archivos. Archivo Histórico Provincial de Guadalajara. Guadalajara, 8-11 de mayo de 2001. Tomo II. Guadalajara, 2002, pp. 1041 -1060
[5] VALDIVIESO, Enrique; Catálogo Monumental de la provincia de Valladolid, , Antiguo Partido Judicial de Peñafiel, t VIII, Valladolid, 1975, p. 76.
[6] A. H. P. V., Comisión de Monumentos, Legajo 1-2, doc. 177. Cf. MARCOS VILLÁN, M. A., Op. Cit., p. 26. 
[7] Ibidem., p. 27.
[8] Ibidem. doc. 1 “Venta de la Sillería de Nogal”. p. 30.

sábado, 6 de octubre de 2012

La cajonería del monasterio de La Armedilla

Esta cajonería está realizada en madera de nogal hacia el año 1740. Tiene diez metros de largo y dos metros de ancho. Está formada por quince cajones y trece tableros sobre el cuerpo de los cajones. Estos tableros se decoran principalmente con rocallas en el centro, el marco está formado por pilastras dobles, cajeadas, de orden corintio. Coronadas por frontones rotos y rocallas alternados. Destaca el tablero central en el que aparece un relieve de San Jerónimo escribiendo la Biblia; es de muy buena calidad, destaca su posición arrodillado y representado de perfil, con los brazos extendidos; aparece vestido de cardenal, en cuyo traje destacan los pliegues acuchillados. Esta cajonería ha sido restaurada recientemente y se encuentra en muy buen estado.


Apenas aparecen datos relativos a la cajonería en los documentos, ya que se centran principalmente en los bienes muebles que se encontraban en el interior de la iglesia. Se sabe, a través de un diario[1] del siglo XIX, que tras ser expulsados en 1820 los monjes del monasterio, la cajonería se llevó junto con ropas litúrgicas y unas consolas a Cogeces del Monte. No obstante cuando los frailes volvieron al monasterio, esta cajonería se les devolvió junto con las ropas litúrgicas. En 1835, cuando se realiza el nuevo inventario, seguramente ya se hubiera llevado de nuevo la cajonería a la sacristía de Cogeces del Monte, pues no aparece mencionada en ningún inventario.

Miguel Herguedas Vela

















[1] Este diario se encuentra en la casa de Jerónimo Villar, en Cogeces del Monte realizado por Vicente Vela, pp. 14 -15. Aparece trascrito en SANTOS, Isabel; en "Historia del Siglo XIX"  “Tiempo, Periódico de Cogeces del Monte, nº 119, Cogeces del Monte, Septiembre a Diciembre de 2000, p. 22.